¿Por qué los incas construyeron Machu Picchu sobre una montaña?

Vista de la ciudadela desde lo alto
Vista de Machu Picchu desde lo alto

La ubicación de la ciudadela de Machu Picchu ha intrigado a los científicos contemporáneos durante mucho tiempo: ¿Por qué los incas edificaron su obra maestra en un lugar tan escabroso?

Las investigaciones proponen que la respuesta podría estar coherente con las fallas geológicas que se encuentran en el subsuelo del lugar. Y esa aparente desventaja pudo haber sido precisamente una de las razones por las que el sitio resultó atractivo para los ingenieros y constructores incas.

Las fracturas preexistentes habrían proporcionado el plan y proceso de la construcción, ayudando a explicar su notable estado de conservación. «Machu Picchu nos muestra claramente que la civilización inca era un imperio de rocas fracturadas» (ScienceDaily, 2019).

En cuanto al emplazamiento en lugares elevados de algunos grupos étnicos, lo practicado por los incas no fue exclusivo de ellos. Durante el periodo Intermedio Tardío existieron asentamientos situados en posiciones estratégicas y, en algunos casos, fortificadas. Sin embargo, esta constatación no permite afirmar por sí sola que Machu Picchu respondiera a la misma lógica. El lugar presenta una combinación de funciones y condiciones topográficas que debe analizarse en su propio contexto.

Sin embargo, los incas lo pusieron un toque muy particular a la forma de sus construcciones, manifestando una notable síntesis y perfeccionamiento de diversas técnicas constructivas desarrolladas en los Andes.

La llaqta como una ciudadela tan perfecta en la cima de la montaña demuestra una imagen icónica; “tras esa imagen se esconde toda una ciencia y un arte arquitectónico que sigue asombrando tanto a expertos como a visitantes” (ScienceDaily, 2019). Y lo que más asombra es cómo los incas lograron adaptar sus edificaciones al terreno agreste de un cerro que lo transformaron adaptándose a sus condiciones naturales.

El emplazamiento de la llaqta no pudo haber respondido a una sola necesidad. Es posible que respondió a varios factores; combinó “condiciones naturales, posibilidades agrícolas e hidráulicas, relaciones con las montañas circundantes y una determinada concepción política y religiosa del paisaje; comprenderla como un complejo cuidadosamente planificado dentro del territorio del Estado inca” (Burger y Salazar, 2004).

Según estudios los incas habrían priorizado tres principios fundamentales: funcionalidad (ya sea ceremonial, residencial o agrícola); adaptabilidad (las construcciones siguieron los contornos naturales de los cerros); resistencia (construcción con criterio antisísmico elaborando muros inclinados con cimentaciones profundas).

¿Y quién fue el Inca visionario detrás de Machu Picchu?

Indiscutiblemente fue Pachakuti (Pachacuti, Pachakutiq, Pachacutec,). El nombre significa “Agitador de la Tierra”, calificativo en honor a sus hazañas militares y su poder de ejecutar transformaciones en los lugares donde llegaba, remodelando el paisaje; en el caso de Machu Picchu precisamente remodeló el paisaje con sapiencia.

Influencia del ambiente en el diseño constructivo

El lugar de Machu Picchu no fue considerado como un espacio vacío que debía ser modificado completamente. Las cumbres, las rocas, los cursos de agua, entre otros, formaban condiciones adecuadas para fundar el asentamiento.

La disposición de muchas de las estructuras y elementos constructivos de Machu Picchu evidencia una cuidadosa adaptación al terreno. “Los incas eligieron el sitio considerando la orientación solar, la protección contra el viento y las vistas panorámicas…Se dice que Machu Picchu es como un “espejo” del paisaje circundante: sus terrazas y plazas parecen prolongar las líneas de las montañas”.

La llaqta se ubica en una zona de transición entre la selva y tierras altas, pocos sitios a nivel general presentaban características similares. Por tanto, era un paisaje muy distinto al de Cusco. Formaba la condición necesaria no solo geográficamente, sino también era un espacio “destinado al soberano y a su séquito, con residencias, áreas ceremoniales, instalaciones agrícolas y sectores destinados a quienes mantenían en funcionamiento el complejo” (Salazar, 2004).

De otro lado, el lugar de Machu Picchu presentaba puntos adecuados para ser dividido en sectores urbanos (residencias y templos); agrícolas (terrazas o andenes) y ceremoniales (templos menores y mayores). Cada espacio cumplía función específica dentro del conjunto.

Otro factor importante en la determinación de la construcción de Machu Picchu jugó la geología. Según el geólogo Rualdo Menegat (2019), a través del análisis geomorfológicos y estructurales manifestó que los incas usaron deliberadamente una zona caracterizada por una serie de fracturas y fallas geológicas. El mismo investigador indica que diferentes sectores, escaleras y edificaciones de la ciudadela, se correlacionan o toman direcciones con esas estructuras geológicas. Sin embargo, el autor advierte que las afirmaciones dadas aún no son explicaciones definitivas válidas para todos los aspectos del emplazamiento. La práctica de los constructores incas fue “adaptar la arquitectura al terreno natural, transformando crestas en mesetas y laderas en terrazas”.

Ingeniería hidráulica y gestión del agua en las partes muy altas

Según los estudios se demostró que la existencia de un manantial perenne en la parte alta constituye uno de los factores que pudo favorecer la elección del emplazamiento.                              Las mismas fallas geológicas, las fracturas de las rocas, actuaron como un sistema de expulsión de agua diseñado naturalmente para abastecer la ciudadela canalizando las filtraciones de agua de puquial y sus recargas con las lluvias.

Para conducir el agua hacia el centro urbano construyeron un canal a base de piedras revestido con arcilla. Según Gingras (2019) “el canal tiene 749 m. de largo, con un ancho que varía entre 10 y 12 cm y una profundidad entre 10 y 16 cm y que la pendiente promedio del canal es de aproximadamente el 3 %”.

El agua del canal primeramente llegaba a la zona residencial del Inca asegurándose un abastecimiento constante y sin riesgo de contaminación. La construcción del canal sobre una cresta inclinada configuraba un reto para que la ciudadela no sea inundada por saturación hídrica en épocas de lluvia. Pues, en este sentido, la mayor parte de mano de obra se concentró en la adecuación del terreno y en la confección de drenaje subterráneo.

La parte urbana de Machu Picchu cuenta con más de cien canales subterráneos excavados debajo de los diferentes espacios principales (plazas, pabellones y calles).

Montañas, lugares sagrados y astronomía

Para la población incaica la geografía no era un entorno sin sentido; comprendía un complejo sagrado donde los componentes topográficos representaban como entes espirituales, apus y huacas en convivencia con los humanos.

En Machu Picchu esta relación puede observarse cuando vemos que determinadas construcciones se integran o se complementan armoniosamente con las montañas circundantes. Las construcciones parecieran ser concebida en relación al paisaje, los movimientos astrales y los fenómenos solares.

En este sentido, Machu Picchu también habría sido configurada como un centro sagrado y como punto de observaciones astronómicas, diseñada bajo los principios de la cosmovisión andina. En esta la arquitectura y la ciencia iba de la mano con la espiritualidad, conectaba el mundo terrenal con el cosmos.

Estrategia defensiva y geopolítica imperial

La interpretación más extendida vincula la construcción de Machu Picchu con el Inca Pachakuti, soberano asociado a la gran expansión territorial del Estado inca durante el siglo XV. Así llegó a someterlos a los pobladores de la cuenca del valle Urubamba. Consecuentemente, la edificación de Machu Picchu respondió al requerimiento de establecer un pueblo de propiedad real del Inca y su panaca, cumpliendo funciones administrativas; la configuración del emplazamiento también proporcionaba ventajas para controlar los accesos y dificultar el desplazamiento hacia determinados sectores, aunque estas características no bastan para definir el lugar como una fortaleza.

La altitud de la ciudadela cumplió funciones de garantizar una seguridad efectiva al poblado. La cresta rocosa cuenta con acantilados profundos en sus lados, limitando la entrada a un solo sendero estrecho con cierre interno. Solo se habrían requerido pocos hombres o guerreros para defenderla en caso sucediera ataque. En todo caso, desde determinados sectores, el terreno circundante dificultaba el desplazamiento de individuos hacia la ciudadela.

Sin embargo, no podemos definir que Machu Picchu solo cumplió la función de una «fortaleza». Las investigaciones interdisciplinarias han mostrado una organización algo compleja. Como vemos, la llaqta cuenta con espacios residenciales, ceremoniales, agrícolas, productivos e hidráulicos.

En conclusión, Machu Picchu no fue construido en la montaña por una sola razón; su emplazamiento parece responder a la combinación de un conjunto de factores: condiciones geológicas, disponibilidad de agua, posibilidades agrícolas, topografía, concepciones cosmogónicas y necesidades políticas de Estado (Inca). La capacidad de los científicos y de los constructores consistió esencialmente en transformar esas condiciones medioambientales en parte de la arquitectura de la ciudadela.

En tal sentido, al estar en Machu Picchu debemos pensar sobre la sapiencia que tuvieron sus residentes, un avanzado conocimiento para integrar, naturaleza, arquitectura y organización territorial en un mismo espacio.

¿Machu Picchu habría tenido el mismo significado si hubiera sido construido en un valle abierto?

Qué dices. Te leo en los comentarios.

Referencias

Astete Victoria, F., & Bastante, J. M. (Eds.). (2020). Machupicchu: Investigaciones interdisciplinarias (Tomo I). Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.

Gingras, M. (2019). Gestión del agua en Machu Picchu. Tecnologías de ingeniería antiguas – Universidad de Wisconsin-Madison. https://ancientengrtech.wisc.edu/machu-picchu/machu-picchu-water-management/

Menegat, R. (2019, 22–25 de septiembre). How Incas used geological faults to build their settlements [Cómo los incas utilizaron las fallas geológicas para construir sus asentamientos] [Presentación de ponencia]. GSA Annual Meeting 2019, Phoenix, Arizona, Estados Unidos. https://doi.org/10.1130/abs/2019AM-330598

ScienceDaily. (23 de septiembre de 2019). Machu Picchu: Antiguo santuario inca construido intencionalmente sobre fallas geológicas. https://www.sciencedaily.com/releases/2019/09/190923140814.htm

By Ramón Cáceres Espinoza

Soy historiador y redactor especializado en historia, patrimonio y cultura andina. A través de El Machupicchólogo, desarrollo contenidos históricos basados en fuentes y bibliografía especializada, combinando rigor académico con una escritura clara y accesible. Creo artículos de divulgación, contenidos académicos y textos sobre Machu Picchu, y el mundo andino.

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