Lo que tu guía de turismo en Machu Picchu no te está diciendo (o te está inventando)

Ilustración proporcianada por IA

Existen mitos comunes y creencias erróneas que algunos guías de turismo reproducen con frecuencia, ¿Compras una entrada para comprender el ingenio de una civilización o terminas escuchando un guion ensayado que busca maravillarte a toda costa?

En medio de la neblina del cerro y las magníficas construcciones de piedra en Machu Picchu, a veces es más cómodo escuchar un relato fantástico que aceptar la compleja e impresionante realidad arqueológica.

Pues, cuando estés en Machu Picchu conviene que te pongas en modo de buen observador frente a toda cosa que te llame la atención, así podrás darte cuenta que tu guía te esté encantando con algunos cuentos solo para arrancarte tus emociones o hacerte expresar “ay, qué bonito, lindo trabajo que hicieron…”

Sin embargo, conviene aclarar algo: no se trata de desconfiar de todos los guías de turismo. Muchos de ellos realizan una información adecuada y cautelosa sobre el patrimonio. El problema, o lo que se tergiversa, es cuando una hipótesis se presenta como una verdad demostrada; cuando una tradición se confunde con un hecho documentado o una explicación atractiva sustituye a la respuesta de una investigación.

A continuación, te describo algunos elementos para que sepas o diferencies posibles inventos y algunas certezas.

No aceptes como verdad incuestionable que fue construida solo para el inca Pachacútec

Uno de los puntos de explicación frecuente de los guías es cuando vincula Machu Picchu con el inca Pachacútec, gobernante y guerrero principal en la gran expansión del territorio del incanato; claro que este planteamiento tiene sustento en las investigaciones arqueológicas e históricas, pero vale evitar que se convierta en una respuesta definitiva por todo lo que existe en el lugar.

Es bueno imaginarnos una etapa anterior y otra posterior al gobierno de Pachacútec, que habría pasado contextos diferentes donde no figuraba aquel inca. En general, se propone que la llaqta de Machu Picchu habría funcionado como residencia real, espacio ceremonial y centro relacionado con la organización política y territorial protagonizado también posiblemente con otro inca.

Los investigadores Burger, Salazar, Nesbitt, Washburn y Fehren Schmitz (2021), mediante nuevas dataciones por radiocarbono de restos humanos procedentes de cementerios asociados con Machu Picchu, concluyeron que la ocupación comenzó relativamente hacia 1420, antes de lo que indicaban las cronologías documentales usuales. Así, este resultado invita a revisar ciertos aspectos del surgimiento y actores de Machu Picchu.

Pon en duda que conocemos con certeza el nombre original de la ciudadela

Mundialmente el sitio se conoce como Machu Picchu. Pero ¿fue ese el nombre que usaron sus habitantes durante el periodo del Tahuantinsuyo?

En la zona andina a través del tiempo o generaciones los nombres de muchos lugares pudieron haber cambiado y el topónimo que utilizamos actualmente no necesariamente coincide con el empleado por sus habitantes antiguos.

La investigación de Donato Amado y Brian S. Bauer (2022), publicada en la revista Ñawpa Pacha, examinó las notas de Bingham, mapas del siglo XIX y documentación del siglo XVII. Sus resultados sugieren que la ciudadela pudo haberse llamado Picchu o, posiblemente, Huayna Picchu. Además, existe otra versión, el arqueólogo Federico Kauffmann da la propuesta que el nombre original de Machu Picchu fue Llaqtapata (en castellano significa pueblo en la plataforma de una cumbre). Precisamente esta última denominación tiene sentido en los hombres del campo. Por algo hoy existen incontables nombres de sitios con el término quechua “pata” (se utilizaba para designar a las plataformas niveladas artificial o naturalmente en las cumbres, laderas de cerros y colinas).

Claramente podemos decir que el nombre Machu Picchu quedó asociado con las ruinas a partir de los estudios o publicaciones de Bingham en 1911.

Si un guía afirma conocer con absoluta seguridad el nombre original, conviene interrogarle qué documentos respaldan esa certeza.

Vale reflexionar que el nombre con el que identificamos hoy también tiene una historia; investigar esa historia nos puede ayudar a comprender cómo se construye el conocimiento sobre las denominaciones de los lugares, las toponimias, sobre el pasado.

No creas cuando te diga que las construcciones eran únicamente templos o centros religiosos

Durante décadas se ha repetido la hipótesis de que Machu Picchu funcionaba principalmente como un santuario religioso cerrado o una especie de convento, habitado casi exclusivamente por las acllas («Vírgenes del Sol»); esta versión se interpreta debido a la majestuosidad de los templos y recintos relacionados a la religión.

Sin embargo, reducir toda la ciudadela a un santuario exclusivamente religioso sería ignorar la complejidad de su organización espacial. Las montañas, el paisaje y determinados elementos arquitectónicos también nos dan lecturas relacionadas con la cosmovisión andina vista de distintas formas por el poblador andino.

La UNESCO describe aproximadamente doscientas estructuras, distribuidas en sectores agrícolas y residenciales, con espacios abiertos y una planificación que refleja distintas funciones.

En este sentido, el conjunto también evidencia conocimientos de ingeniería, arquitectura, manejo del agua y adaptación al relieve.

Pero, debes tener en cuenta que esto no significa que la religión estuviera ausente de la vida cotidiana o que podamos separar de manera tajante lo sagrado de lo político, lo económico y lo residencial. En el Tahuantinsuyo, esas dimensiones habrían estado estrechamente relacionadas.

Por eso, cuando alguien asegura que un recinto servía particularmente para observar los cuerpos celestes, realizar sacrificios o celebrar determinadas ceremonias, debemos preguntar qué pruebas permiten establecer esa función.

El despoblamiento de Machu Picchu obedeció a un único factor. No creas si te lo dice así

Cuando vemos la hermosura del sitio desde nuestro presente pensaríamos no alejarnos del sitio si fuésemos sus pobladores. Sin embargo, si nos situamos en el contexto de aquella época nos preguntamos ¿por qué dejaron de habitar los incas Machu Picchu? Esta pregunta nos lleva a la conexión de pensar la historia del sitio con la crisis del incanato durante el siglo XVI.

La invasión española en relación a los conflictos políticos que afectaron al Estado inca constituye un contexto indispensable para estudiar las transformaciones de aquella época. En tal sentido, sería poco riguroso afirmar que conocemos con absoluta certeza una causa única y directa de la desocupación de la llaqta.

Según las investigaciones, el abandono del sitio obedeció a varios factores, entre los principales son la invasión española del Imperio inca en el siglo XVI, las epidemias euroasiáticas y la lucha entre los hermanos Huáscar y Atahualpa.

No debemos confundir el contexto general de la invasión como un acontecimiento concreto que provocó, por sí solo, la salida de todos los habitantes de Machu Picchu.

También es necesario evitar narraciones que presenten el abandono como una desaparición instantánea, sin procesos intermedios ni transformaciones en el uso del espacio.

Descarta la información cuando te diga que Machu Picchu fue una ciudadela completamente aislada del resto del mundo inca

Al encontrarte en Machu Picchu ante un conjunto de montañas que la rodean, es fácil imaginar que sus pobladores vivían aislados, lejos de los centros político-administrativos y de las principales rutas del Tahuantinsuyo.

Pero esa imagen resulta engañosa.

El Santuario Histórico de Machu Picchu contiene numerosos sitios arqueológicos vinculados con caminos incas. La UNESCO subraya la existencia de una extensa red de caminos, canales, terrazas agrícolas y centros asociados que evidencian una ocupación humana dilatada del territorio.

Machu Picchu no debe estudiarse como una construcción aislada de su contexto. Su ubicación, arquitectura y relación con el paisaje natural adquieren mayor significado cuando se consideran las redes de comunicación y la organización territorial en relación con el Estado inca. En tal sentido, debemos investigar el sitio como parte de un mundo histórico más amplio.

Cuando te desplaces por la llaqta, pregunta también qué caminos la conectaban con otros sitios, cómo fue el sistema de su abastecimiento y qué relación pudo mantener con las poblaciones de su entorno. Estos puntos permiten pasar de la contemplación de un monumento arqueológico a la comprensión de una sociedad.

Como conclusión te digo que, cuando visitas la llaqta de Machu Picchu escucha las narraciones del guía, disfruta del recorrido y haz preguntas; pero evita aceptar a ojos cerrados las afirmaciones que no distinguen entre lo que se sabemos, lo que interpretamos y lo que todavía investigamos.Frecuentemente, los relatos de los guías responden más a expectativas místicas y estrategias de entretenimiento que al consenso procedente de la investigación histórica, arqueológica y de los conocimientos constructivos y técnicas de trabajo de la piedra.

Ahora te pido que compartas este artículo con quienes planean visitar Machu Picchu y ayuda a promover un turismo que no solo admire el patrimonio, sino que también aprenda a comprenderlo críticamente.

Narrar la historia requiere tanto entusiasmo como honestidad.

Referencias bibliográficas

  • Amado Gonzales, D., y Bauer, B. S. (2022). “The Ancient Inca Town Named Huayna Picchu”. Ñawpa Pacha, 42(1), 17–31. https://doi.org/10.1080/00776297.2021.1949833
  • Burger, R. L., Salazar, L. C., Nesbitt, J., Washburn, E. y Fehren-Schmitz, L. (2021). “New AMS dates for Machu Picchu: results and implications”. Antiquity, 95(383), 1265–1279. https://doi.org/10.15184/aqy.2021.99
  • Flores Espinoza, J. (2019). “La mirada imperial: Bingham y Machu Picchu”. Histórica, 43(1), 157–166.
  • Mould de Pease, M. (2001). “Un día en la vida peruana de Machu Picchu: avance de historia intercultural”. Revista Complutense de Historia de América, 27.
  • UNESCO. (s. f.). Santuario histórico de Machu Picchu. Centro del Patrimonio Mundial. https://whc.unesco.org/es/list/274

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By Ramón Cáceres Espinoza

Soy historiador y redactor especializado en historia, patrimonio y cultura andina. A través de El Machupicchólogo, desarrollo contenidos históricos basados en fuentes y bibliografía especializada, combinando rigor académico con una escritura clara y accesible. Creo artículos de divulgación, contenidos académicos y textos sobre Machu Picchu, y el mundo andino.

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