septiembre 2026

¿En tiempos de los incas quiénes podían ingresar a Machu Picchu?

Fuente: Wright, K. R., y Valencia Zegarra, A. (2020). Machupicchu: Investigaciones interdisciplinarias (Tomo I). Ministerio de Cultura del Perú.

Al recorrer por la famosa llaqta de Machu Picchu la primera impresión que nos cautiva son los diversos atractivos naturales y culturales, todos al alcance de nuestra vista.

Existe una interrogante que casi no nos hacemos ¿en el apogeo de este lugar quiénes podían entrar? Y otra pregunta ¿el ingreso era libre para cualquier poblador?

Responder a estas preguntas nos invita a deshacernos de algunas afirmaciones tradicionales. Machu Picchu probablemente no era un espacio abierto indiscriminadamente a toda la población. Las últimas investigaciones arqueológicas e históricas basadas en análisis genético practicadas por Lucy Salazar y otros investigadores, sustentan que Machu Picchu funcionó originalmente como un palacio dentro de la real propiedad del Inca Pachacutec y que entre los moradores existieron personas al servicio de la familia real (Salazar, 2004).

Entonces, en la ciudadela convivieron el Inca y su familia, funcionarios, especialistas de diferentes oficios y una masa de servidores procedentes de diferentes sitios. Tener en cuenta que estos servidores casi no provenían de la región local sino eran de lugares muy lejanos. Esta afirmación es un punto importante que debemos tener en cuenta, tal como lo expresan los investigadores citados.

Según las investigaciones también se ha destacado la existencia de grupos que se ocupaban o apoyaban en la cotidianeidad de la élite, así como espacios destinados a la funcionalidad de la propiedad (Burger, 2004; Salazar y Burger, 2004).

Al reiterarnos la pregunta de quiénes podían ingresar a Machu Picchu, también debemos pensar en su función. Esta comprendía un espacio donde se ejercía el poder y se reflejaba el prestigio de la élite gobernante.

¿Solo el séquito del inca podía ingresar a Machu Picchu?

Pensar en este sentido sería un error.

Al observar la llaqta de Machu Picchu nos damos cuenta de que existen diferentes estructuras de construcción que posiblemente cumplían diversas funciones. El gobernante no podía cumplir con sus actividades completamente solo. Era necesario la presencia de muchos individuos encargados de atenderlo, proteger las instalaciones, producir los terrenos, preparar alimentos, confeccionar la artesanía y así desarrollar múltiples actividades imprescindibles para el normal funcionamiento de la llaqta.

Los estudios de Salazar y Burger acerca de las divisiones de los espacios arquitectónicos o sectores residenciales de Machu Picchu han mostrado diferencias entre las viviendas (espacios atribuidos a la gente común, a la élite, y vinculados con otras actividades). Entonces, la diversificación arquitectónica alude de que la llaqta contaba con una organización social interna donde la gente no ocupaba los espacios de manera homogénea (Salazar & Burger, 2004).

En tal sentido, debemos imaginarnos que se tuvo diferentes niveles de acceso a Machu Picchu.

Todos los representantes de la élite habrían ocupado las áreas más prestigiadas, en tanto, los funcionarios, especialista de distintos oficios, podían ocupar otros sectores de menor importancia y según sus funciones.

Sin embargo, aún no contamos con resultados de investigaciones que expresan específicamente quiénes eran las personas autorizadas a ingresar y establecerse en cada recinto o área en Machu Picchu. Sería una simplificación afirmar que solamente personas nobles podían entrar. Los resultados de la investigación arqueológica indican también que en la llaqta vivieron, a la vez, personas que no pertenecían a la nobleza.

Todos los moradores de Machu Picchu no solo procedían del Cusco

Resulta sorprendente que las investigaciones recientes expresen que la mayor parte de los habitantes de la llaqta Machu Picchu no procedía de Cusco o de los alrededores.

La investigación genética ha declarado una realidad mucho más compleja.

Antes de este estudio, se sabía poco sobre las personas que vivieron y murieron allí, su origen o su parentesco con los habitantes de Cusco, la capital inca. Generamos datos genómicos de 34 individuos enterrados en Machu Picchu, quienes se cree que fueron sirvientes o asistentes asignados al servicio de la familia real inca, así como de 34 individuos de Cusco con fines comparativos. Al contextualizar los resultados del ADN antiguo con datos históricos y arqueológicos, concluimos que la población de sirvientes en Machu Picchu era altamente heterogénea, con individuos que presentaban ascendencias genéticas asociadas con grupos de todo el Imperio Inca y la Amazonía. (Salazar et al., 2023).

Pues, este descubrimiento cambia la idea que teníamos sobre el lugar. Machu Picchu no estuvo habitado exclusivamente por personas originarias del Cusco. La evidencia genética revela una población de procedencias diversas integrada en el sistema imperial inca. Para el funcionamiento del Estado imperial se necesitó desplazamiento de habitantes de diversos lugares.

Los yanaconas y las acllas

Se cree que los yanaconas fueron sirvientes o asistentes de la familia real en Machu Picchu. Algunas afirmaciones sostienen que eran desarraigados de sus pueblos de origen y conducidos a Machu Picchu para servir a la élite en ocupaciones diversas.

Respecto a las acllas, según estudios realizados en Machu Picchu se indica que dentro del conjunto arquitectónico, en el sector hurin o de abajo, sobresale un conjunto de construcciones que se conoce con el nombre de Acllahuasi. “Son habitaciones muy altas, allí se encuentran dos monolitos redondos sobre el piso” (Astete, F. y Bastante, J., 2020). Sin embargo, los autores concluyen que no hay forma de probar que existieron un edificio dedicado a las mujeres escogidas (acllas). Si por el momento no se puede evidenciar al respecto, asumimos que sí habrían existido las acllas, lo mencionan las crónicas coloniales, además que sí se encontraron en las excavaciones una serie de ruecas, estas indiscutiblemente se relacionan con mujeres hilanderas que habrían comprendido en buena cantidad en la llaqta.

Las acllas eran las mujeres que habrían sido seleccionadas para el servicio religioso y productivo. Por disposiciones gubernamentales se escogían a estas mujeres desde su infancia por sus habilidades, belleza e inteligencia. En lo general, el emperador constantemente otorgaba acllas como esposas a los yanaconas más preparados en sus actividades como mecanismo de recompensa dentro de la hacienda real.

Medidas físicas para la protección y el filtrado de accesos

Para tomar mayores controles sobre quiénes debieron ingresar a la llaqta, los ingenieros incas diseñaron sistemas de filtros arquitectónicos y geográficos. En este sentido, la configuración arquitectónica y geográfica del lugar pudo contribuir a controlar y restringir la circulación de individuos. 

El Intipunku (puerta del sol)

Estaba vinculado a la red vial del Qapaq Ñan (camino real en el incanato). Los viajeros debían pasar obligatoriamente por este sitio antes de llegar a la ciudadela; el Intipunku comprendía una estructura de piedra fortificada ubicada en un picacho de cerro a 2.745 metros de altitud, a dos kilómetros de la llaqta. Su ubicación permitía controlar visualmente el acceso y observar a quienes se aproximaban por el camino.

La gran portada principal y su sistema de cierre mecánico

Comprendía la entrada directa a Machu Picchu llaqta. La estructura era una construcción de piedra de granito con doble jamba. Destacaba por contar con un avanzado mecanismo físico de seguridad. Contaba con una argolla de piedra superior tallada en un bloque monolítico sobre el dintel de la puerta; como punto de anclaje sujetaba pesadas vigas de madera o portones levadizos (Astete, F. y Bastante, J., 2020). También contaba con cajones de cerrojos laterales que eran cavidades de piedras talladas en los muros interiores adyacentes a las jambas que formaban con travesaños de maderas horizontales.

El puente Inca del flanco occidental

Obra de ingeniería que consistía en un camino estrecho cimentada sobre piedra y componía de gruesos troncos desmontables, la particularidad fue su tallado directamente sobre los acantilados de la montaña. El puente Inca tuvo como función controlar el flujo de los caminantes. En caso de incursiones imprevistas la posibilidad de retirar los elementos de madera habría permitido interrumpir el paso y pudo contribuir al control del acceso.

El control visual ininterrumpido desde la Casa del Guardián

Se ubicaba en la parte más alta sobre una terraza natural de donde se daba una vista panorámica de la llaqta y del camino inca que llegaba desde el Inti Punku.  Su posición y amplio campo visual han sido interpretados como compatibles  con funciones de observación y control del acceso. Posiblemente se vigilaba constantemente las rutas de acceso que convergían en la ciudadela, siendo como centro neurálgico de seguridad.

Conclusión: La evidencia disponible no permite reconstruir un listado exacto sobre quiénes estaban autorizados a entrar a Machu Picchu. Sin embargo, sí permite sostener que la ciudadela no estuvo habitada exclusivamente por la familia real y su séquito inmediato. Su población incluyó personas de diferentes procedencias y condiciones sociales, vinculadas a las variadas actividades que sostenían el funcionamiento de la propiedad real.

En la actualidad nosotros llegamos a Machu Picchu como visitantes tras realizar varios pagos. Para una persona que vivió en esos tiempos ingresar al lugar significaba una cosa muy distinta.

¿Qué piensas tú al respecto?

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Referencias

Burger, R. L. (2004). Perspectivas científicas sobre la vida cotidiana en Machu Picchu. En R. L. Burger y L. C. Salazar (Eds.), Machu Picchu: Revelando el misterio de los incas (pp. 85–108). Yale University Press.

Salazar, L. C. (2004). Machu Picchu: Misterioso palacio real en el bosque de nubes. En R. L. Burger & L. C. Salazar (Eds.), Machu Picchu: Revelando el misterio de los incas (pp. 21–47). Yale University Press.

Salazar, L., Burger, R., Forst, J., Barquera, R., Nesbitt, J., Calero, J., Washburn, E., verano, J., Zhu, K., Sop, K., Kassadjikova, K., Ibarra Asencios, B., Davidson, R., Bradley, B., Krause, J., & Fehren-Schmitz, L. (2023). Información sobre la historia genética y las formas de vida de los habitantes de Machu Picchu., 9(30). https://doi.org/10.1126/sciadv.adg3377

Astete Victoria, F., & Bastante, J. M. (Eds.). (2020). Machupicchu: Investigaciones interdisciplinarias (Tomo II). Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.