Al recorrer por la famosa llaqta de Machu Picchu la primera impresión que nos cautiva son los diversos atractivos naturales y culturales, todos al alcance de nuestra vista.
Existe una interrogante que casi no nos hacemos ¿en el apogeo de este lugar quiénes podían entrar? Y otra pregunta ¿el ingreso era libre para cualquier poblador?
Responder a estas preguntas nos invita a deshacernos de algunas afirmaciones tradicionales. Machu Picchu no habría sido un lugar de libre acceso al poblador tahuantinsuyano. Las últimas investigaciones arqueológicas e históricas basadas en análisis genético practicadas por Lucy Salazar y otros investigadores, sustentan que Machu Picchu funcionó originalmente como un palacio dentro de la real propiedad del Inca Pachacutec y que entre los moradores existieron personas al servicio de la familia real (Salazar, 2004).
Entonces, en la ciudadela convivieron el Inca y su familia, funcionarios, especialistas de diferentes oficios y una masa de servidores procedentes de diferentes sitios. Tener en cuenta que estos servidores casi no provenían de la región local sino eran de lugares muy lejanos. Esta afirmación es un punto importante que debemos tener en cuenta, tal como lo expresan los investigadores citados.
Según las investigaciones también se ha destacado la existencia de grupos que se ocupaban o apoyaban en la cotidianeidad de la élite, así como espacios destinados a la funcionalidad de la propiedad (Burger, 2004; Salazar y Burger, 2004).
Al reiterarnos la pregunta de quiénes podían ingresar a Machu Picchu, también debemos pensar en su función. Esta comprendía un espacio donde se ejercía el poder y se reflejaba el prestigio de la élite gobernante.
¿Solo el séquito del inca podía ingresar a Machu Picchu?
Pensar en este sentido sería un error.
Al observar la llaqta de Machu Picchu nos damos cuenta de que existen diferentes estructuras de construcción que posiblemente cumplían diversas funciones. El gobernante no podía cumplir con sus actividades completamente solo. Era necesario la presencia de muchos individuos encargados de atenderlo, proteger las instalaciones, producir los terrenos, preparar alimentos, confeccionar la artesanía y así desarrollar múltiples actividades imprescindibles para el normal funcionamiento de la llaqta.
Los estudios de Salazar y Burger acerca de las divisiones de los espacios arquitectónicos o sectores residenciales de Machu Picchu han mostrado diferencias entre las viviendas (espacios atribuidos a la gente común, a la élite, y vinculados con otras actividades). Entonces, la diversificación arquitectónica alude de que la llaqta contaba con una organización social interna donde la gente no ocupaba los espacios de manera homogénea (Salazar & Burger, 2004).
En tal sentido, debemos imaginarnos que se tuvo diferentes niveles de acceso a Machu Picchu.
Todos los representantes de la élite habrían ocupado las áreas más prestigiadas, en tanto, los funcionarios, especialista de distintos oficios, podían ocupar otros sectores de menor importancia y según sus funciones.
Sin embargo, aún no contamos con resultados de investigaciones que expresan específicamente quiénes eran las personas autorizadas a ingresar y establecerse en cada recinto o área en Machu Picchu. Sería una simplificación afirmar que solamente personas nobles podían entrar. Los resultados de la investigación arqueológica indican también que en la llaqta vivieron, a la vez, personas que no pertenecían a la nobleza.
Todos los moradores de Machu Picchu no solo procedían del Cusco
Resulta sorprendente que las investigaciones recientes expresen que la mayor parte de los habitantes de la llaqta Machu Picchu no procedía de Cusco o de los alrededores.
La investigación genética ha declarado una realidad mucho más compleja.
Antes de este estudio, se sabía poco sobre las personas que vivieron y murieron allí, su origen o su parentesco con los habitantes de Cusco, la capital inca. Generamos datos genómicos de 34 individuos enterrados en Machu Picchu, quienes se cree que fueron sirvientes o asistentes asignados al servicio de la familia real inca, así como de 34 individuos de Cusco con fines comparativos. Al contextualizar los resultados del ADN antiguo con datos históricos y arqueológicos, concluimos que la población de sirvientes en Machu Picchu era altamente heterogénea, con individuos que presentaban ascendencias genéticas asociadas con grupos de todo el Imperio Inca y la Amazonía. (Salazar et al., 2023).
Pues, este descubrimiento cambia la idea que teníamos sobre el lugar. Machu Picchu no era lugar exclusivo de los incas, aunque el origen se dio a partir de la región cusqueña. Para el funcionamiento del Estado imperial se necesitó desplazamiento de habitantes de diversos lugares.
Los yanaconas y las acllas
Los yanaconas conformaban la mayor parte de los residentes en Machu Picchu. Eran servidores de confianza desarraigados de sus pueblos de origen y conducidos a Machu Picchu para servir a la élite.
Las acllas eran las mujeres seleccionadas para el servicio religioso y productivo. Se escogían a estas mujeres desde su infancia por sus habilidades, belleza e inteligencia. Constantemente el emperador otorgaba acllas como esposas a los yanaconas más preparados en sus actividades como mecanismo de recompensa dentro de la hacienda real.
Medidas físicas para la protección y el filtrado de accesos
Para tomar mayores controles sobre quiénes debieron ingresar a la llaqta, los ingenieros incas diseñaron sistemas de filtros arquitectónicos y geográficos. En este sentido, se impedía el tránsito de cualquier individuo que no contase con la debida autorización del soberano.
El Intipunku (puerta del sol)
Estaba vinculado a la red vial del Qapaq Ñan (camino real en el incanato). Los viajeros debían pasar obligatoriamente por este sitio antes de llegar a la ciudadela; el Intipunku comprendía una estructura de piedra fortificada ubicada en un picacho de cerro a 2.745 metros de altitud, a dos kilómetros de la llaqta. Este punto de control permitía a los guardianes divisar anticipadamente a los viajeros, verificar sus credenciales; impedían a los intrusos no autorizados.
La gran portada principal y su sistema de cierre mecánico
Comprendía la entrada directa a Machu Picchu llaqta. La estructura era una construcción de piedra de granito con doble jamba. Destacaba por contar con un avanzado mecanismo físico de seguridad. Contaba con una argolla de piedra superior tallada en un bloque monolítico sobre el dintel de la puerta; como punto de anclaje sujetaba pesadas vigas de madera o portones levadizos (Astete, F. y Bastante, J. (eds), 2020). También contaba con cajones de cerrojos laterales que eran cavidades de piedras talladas en los muros interiores adyacentes a las jambas que formaban con travesaños de maderas horizontales.
El puente Inca del flanco occidental
Obra de ingeniería que consistía en un camino estrecho cimentada sobre piedra y componía de gruesos troncos desmontables, la particularidad fue su tallado directamente sobre los acantilados de la montaña. El puente Inca tuvo como función exclusiva de control de flujo de los caminantes. En caso de incursiones imprevistas, los defensores inmediatamente retiraban los troncos y así se interrumpía el paso viéndose solo el acantilado infranqueable.
El control visual ininterrumpido desde la Casa del Guardián
Se ubicaba en la parte más alta sobre una terraza natural de donde se daba una vista panorámica de la llaqta y del camino inca que llegaba desde el Inti Punku; habría servido como puesto de vigilancia y control de acceso, los guardianes supervisaban la entrada de personas y el flujo de movimiento dentro del santuario. Se vigilaba constantemente las rutas de acceso que convergían en la ciudadela, siendo como centro neurálgico de seguridad.
En conclusión, Machu Picchu no habría sido un recinto exclusivo de la familia real. Su funcionamiento necesitaba la concurrencia de muchas personas dedicadas a actividades domésticas, agrícolas, artesanales, administrativas y de servicio. Los resultados de investigaciones de índole genética muestran que una parte importante de las personas que habitaron la llaqta procedieron de diversos lugares del imperio.
Entonces, la población de Machu Picchu fue social y geográficamente más diversa de lo que tradicionalmente se había supuesto.
De otro lado, las características arquitectónicas y geográficas de Machu Picchu pudieron contribuir al control de la circulación y a la protección de los espacios. El ingreso y la permanencia se relacionaron con la función social de cada persona y con las necesidades de la propiedad del emperador, mostrándose así que Machu Picchu era un espacio jerarquizado con diferentes roles entre los nobles y sus habitantes comunes de distintas procedencias y condiciones sociales.
En la actualidad nosotros llegamos a Machu Picchu como visitantes tras realizar varios pagos. Para una persona que vivió en esos tiempos ingresar al lugar significaba una cosa muy distinta.
¿Qué piensas tú al respecto?
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Referencias
Burger, R. L. (2004). Perspectivas científicas sobre la vida cotidiana en Machu Picchu. En R. L. Burger y L. C. Salazar (Eds.), Machu Picchu: Revelando el misterio de los incas (pp. 85–108). Yale University Press.
Salazar, L. C. (2004). Machu Picchu: Misterioso Palacio Real en el Bosque de Nubes. En R. L. Burger & L. C. Salazar (Eds.), Salazar, L. C. (2004). En R. L. Burger y L. C. Salazar (Eds.), Machu Picchu: Revelando el misterio de los incas (pp. 21–47). Yale University Press.
Salazar, L., Burger, R., Forst, J., Barquera, R., Nesbitt, J., Calero, J., Washburn, E., verano, J., Zhu, K., Sop, K., Kassadjikova, K., Ibarra Asencios, B., Davidson, R., Bradley, B., Krause, J., & Fehren-Schmitz, L. (2023). Información sobre la historia genética y las formas de vida de los habitantes de Machu Picchu., 9(30). https://doi.org/10.1126/sciadv.adg3377
Astete Victoria, F., & Bastante, J. M. (Eds.). (2020). Machupicchu: Investigaciones interdisciplinarias (Tomo II). Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco.